Sabemos que la ley de "nacer y tener-que-morir" es cierta, y aunque vemos cómo se cumple en todas partes, nuestra forma de vivir la ignora. De hecho, nos resulta difícil imaginar un tiempo en el que no existíamos o un tiempo en el que dejaremos de existir. ¿Por qué ignoramos esto? ¿Qué es lo que causa esta ceguera? ¿Cuál es la fuerza impulsora de esta adicción sin límites a lo superlativo, esa búsqueda sin fin de "más"? La mayoría de las veces ni tan siquiera podemos decir qué más queremos. Todo esto es la sombra en nosotros de una realidad superior y lo importante de nuestra vida humana: el principio de la existencia eterna del alma.
 
Para realizarnos como almas, conocer nuestra naturaleza innata y emprender la búsqueda de nuestro verdadero Hogar para encontrar la vida eterna, debemos caminar por el sendero de regreso a Dios.
 
Sólo existe un Dios y el camino de regreso a Él sólo puede ser uno. Ese camino fue creado por Dios y, por tanto, es el más antiguo y natural: la conexión con el poder activo de Dios. Es la única posibilidad de realizar a Dios.
 
Sant Mat, que literalmente significa "El Sagrado Sendero", es en su naturaleza un camino espiritual de práctica. Su definición contiene dos principios fundamentales e indispensables:

  • El Maestro competente, viviente
  • La meditación regular en la Luz interna y el Sonido interno

Además, dos factores primordiales de ayuda en el sendero pueden acelerar nuestro progreso interno:

  • Una forma de vida ética
  • El servicio desinteresado

Es importante encontrar a un Maestro competente, viviente, que imparte la eterna conexión del alma con Dios y nos guía espiritualmente hasta alcanzar nuestro destino - la unidad con Dios.
 
El Maestro enseña que no debemos confundir nuestra vida interna espiritual con la vida mundana. Más bien debemos integrar nuestra vida superior del alma, la meditación, en la vida cotidiana. El alma está conectada con el poder de Dios. "Dios es amor y amor es Dios. Él os ayuda y os sirve sin cesar para haceros como Su propio ser. Éste es el amor de nuestro Padre Dios".
 
Las enseñanzas del Maestro no son dogmáticas. Él dice: "Id al interior y mirad vosotros mismos".